Qué Es la Homeopatía y Cómo Funciona a Nivel Profundo

Hoy hablaremos de qué es la homeopatía y de cómo funciona exactamente.

Este es un tema importante por varios motivos. En primer lugar, la homeopatía es una de las terapias más conocidas y extendidas actualmente. Cada vez más personas la conocen y la usan, y es importante entender bien las cosas que utilizamos.

Y en segundo lugar, como muchas otras terapias de las llamadas “alternativas”, está rodeada de una cierta controversia. Una parte de la comunidad científica (no toda, ni mucho menos) no la entiende y considera que no tiene ningún efecto.

Pero esto no es cierto.

Es verdad que de entrada cuesta un poco entender la homeopatía, pero no lo es que no tenga ningún efecto.

Y sería una gran pena dejar pasar una herramienta como esta simplemente por no entenderla.

Por este motivo, hoy hablaremos en detalle de qué es la homeopatía exactamente y de cómo sacarle todo su provecho.

Qué Es la Homeopatía

La homeopatía es una terapia que usa medicamentos homeopáticos para tratar problemas de salud, y su principal característica es la manera como se preparan estos medicamentos.

Los medicamentos homeopáticos se preparan cogiendo una determinada sustancia y diluyéndola repetidamente en agua. La sustancia en cuestión se elige en función de lo que se quiera tratar.

Primero se pone una pequeña cantidad de la sustancia en un recipiente con agua y se mezcla bien. Luego se coge una gota de la mezcla resultante, se pone en otro recipiente con agua nueva y se vuelve a mezclar. Y así repetidamente, hasta que la sustancia original está muy, muy diluida.

Desde un punto de vista químico, este procedimiento sorprende bastante, porque el resultado final es básicamente agua. La mezcla se ha diluido tanto, que no queda casi nada de la sustancia original.

Este es el hecho que más se usa para afirmar que los medicamentos homeopáticos no tienen efecto, ya que no contienen ninguna sustancia activa desde el punto de vista químico.

Y es verdad que la homeopatía no tiene efectos químicos: no produce reacciones químicas en nuestro cuerpo.

Pero esto no significa que no tenga ningún efecto. Como veremos enseguida, sí tiene efectos a un nivel más profundo.

Cómo Funcionan los Medicamentos Convencionales

Una de las principales diferencias entre los medicamentos homeopáticos y los medicamentos convencionales es que los medicamentos convencionales tienen efectos químicos y físicos muy directos sobre el cuerpo. Cuando tomamos un medicamento convencional, se producen reacciones físicas y químicas en nuestro cuerpo que se pueden ver y medir con relativa facilidad.

Con los medicamentos homeopáticos, en cambio, esto no es así. No producen ninguna reacción física ni química que se pueda ver y medir fácilmente.

Las reacciones químicas tienen una propiedad muy interesante, y es que se producen siempre, independientemente de nuestra voluntad, de nuestros pensamientos y de nuestros sentimientos.

Si alguna vez has puesto una pastilla efervescente en agua, por ejemplo, habrás visto que se produce una reacción muy vistosa, independientemente de lo que pienses o sientas al respecto. Si unimos dos compuestos químicos que reaccionan, la reacción se produce siempre.

Quizás esto puede parecer muy obvio, pero como veremos en breve, tiene una gran importancia.

Los medicamentos convencionales se basan en reacciones físicas y químicas porque a la medicina convencional le gustan mucho los resultados predecibles. Y estas reacciones son predecibles. Funcionan siempre. Si tomamos un anticoagulante, provoca una reacción que dificulta que se formen coágulos en la sangre; si tomamos un vasodilatador, provoca una reacción que disminuye la presión arterial.

Las reacciones se producen siempre. Y por lo tanto, se pueden medir, predecir y comprender muy bien.

(Siendo estrictos, no es del todo correcto decir que las reacciones físicas y químicas se producen siempre. Nuestro estado anímico, por ejemplo, puede influir en una reacción química. Pero actualmente es una influencia relativamente pequeña y, para simplificarlo, en este artículo no la tendremos en cuenta).

Ventajas y Limitaciones de los Medicamentos Convencionales

Como muchas cosas en esta vida, los medicamentos convencionales tienen ventajas y limitaciones.

Las ventajas principales son que son predecibles y que no dependen demasiado de nuestro estado interno ni de nuestra voluntad.

Si una persona tiene una infección bacteriana y se toma un antibiótico, el medicamento provocará una acción que acabará con la infección con una probabilidad muy alta, sin tener en cuenta su estado emocional, mental y espiritual, ni tampoco si en el fondo quiere sanar o no. El medicamento hace su función y ya está.

Esto puede ser muy útil en muchos casos, sobre todo si hay riesgo para la vida de la persona. Cuando la vida corre peligro, es muy positivo tener una herramienta a mano que nos permita salvar la situación de forma más o menos rápida y directa.

Pero también tiene desventajas. La más conocida son los efectos secundarios, que pueden llegar a ser bastante serios.

Y además de esto, también hay que tener en cuenta que las enfermedades son procesos que el cuerpo genera por un motivo. Y si las interrumpimos con una reacción química forzada, puede no ser positivo a largo plazo.

Cómo Funciona la Homeopatía

Los medicamentos que usa la homeopatía funcionan de forma muy distinta a los convencionales, porque no generan ninguna reacción química en el cuerpo.

Por un lado, esto hace que no sean tan predecibles. Los efectos de los medicamentos homeopáticos no se producen siempre.

Pero, por otro, no provocan nada en el cuerpo que el cuerpo no quiera hacer.

Los medicamentos homeopáticos, en lugar de generar una reacción química o física, lo que hacen es enviar una señal al cuerpo. Únicamente esto: enviar una señal.

Para entender lo que esto significa, te pongo un ejemplo. Ahora mismo, a tu alrededor, hay varias señales de radio (las ondas que envían las emisoras de radio). Estas señales son invisibles: no se ven, no se notan y aparentemente no hacen nada.

Alguien que no supiera qué son, podría decir que no sirven para nada y que no tienen absolutamente ningún efecto.

Ahora bien, ¿qué sucede si ponemos un receptor de radio y lo sintonizamos correctamente?

Oiremos música.

Donde parecía que no había nada, aparecerá música.

Esto se debe a que las señales necesitan un receptor. No hacen nada por sí solas. Necesitan que alguien las reciba, las interprete y haga algo con ellas.

Las ondas de radio no hacen música, ni obligan a nadie a hacer música. Es el aparato receptor el que lo hace, y lo hace por propia voluntad. Las ondas son solo señales que le dicen al receptor cómo tiene que sonar, en el caso de que quiera hacerlo.

Y esto es exactamente lo que hacen los medicamentos homeopáticos: son señales que le dicen al cuerpo qué hacer para sanar.

Pero no lo fuerzan a hacerlo. No son como los productos químicos, que generan una reacción sí o sí. Es el cuerpo el que debe decidir si quiere escuchar la señal o no, y también debe decidir si quiere hacerle caso o no.

En el caso de los medicamentos homeopáticos, hay un factor clave que determina que hagan efecto o no: la voluntad.

La homeopatía no funciona sin voluntad.

Tu voluntad.

Cómo Funciona el Proceso de Sanación

Así pues, los medicamentos homeopáticos no generan ninguna reacción química en el cuerpo; lo único que hacen es enviar una señal.

Ahora bien, ¿en qué consiste exactamente esta señal y qué hay que hacer para recibirla e interpretarla correctamente?

Para poder responder a estas preguntas, primero hay que explicar cómo funciona el proceso de sanación del cuerpo en general.

Normalmente, tenemos la sensación de que el cuerpo es una máquina sin inteligencia, y que las enfermedades son los fallos de esta máquina. Igual que cuando falla un coche o una nevera.

Pero no es así.

El cuerpo es un ser vivo inteligente, y las “enfermedades” son procesos que genera activamente. Si te duele algo, por ejemplo, no es que el cuerpo esté fallando; el cuerpo está generando activamente el dolor.

Y no lo hace porque sí. Lo hace por un motivo.

Y el motivo es que quiere comunicarse contigo.

El cuerpo no habla, así que tiene que buscar otros caminos para poderte enviar mensajes. Y uno de estos otros caminos son las enfermedades.

Es un camino que no es agradable, así que no lo usa nunca como primera opción. Pero si ve que no le haces caso de ninguna otra manera, al final lo utiliza.

Este es un tema que se merece un artículo entero, pero de forma muy resumida, cada vez que el cuerpo genera un problema de salud nos está diciendo lo siguiente:

Veo que desde hace un tiempo estás teniendo muchos pensamientos de rechazo: sobre otras personas, sobre ti mismo, sobre la sociedad, sobre tu familia, sobre el dinero, sobre tu aspecto, etc. No serás feliz mientras sigas haciéndolo. Tú eres un ser de amor puro e incondicional, y siempre que tienes pensamientos de rechazo sobre cualquier cosa, estás yendo en contra de tu propia esencia. Tú has venido aquí a amar, no a rechazar. ¿Lo recuerdas?

Este es el mensaje que hay detrás de cualquier enfermedad.

Y la manera profunda de sanar es demostrarle al cuerpo que hemos comprendido el mensaje:

Es verdad, tienes toda la razón. He estado teniendo muchos pensamientos de rechazo. Me doy cuenta de que esta no es mi verdadera esencia. Me doy cuenta de que soy amor, y de que solo el amor puro resuena verdaderamente conmigo. A partir de ahora, me centraré únicamente en el amor y solo tendré pensamientos de amor; hacia mí mismo y hacia todo lo que me rodea.

El Efecto de la Homeopatía en Nuestro Cuerpo

En teoría, parece fácil dar esta respuesta. Es fácil decir que somos amor y que a partir de ahora nos centraremos en el amor.

Es muy fácil decir cosas.

Lo que no es fácil es decirlo de forma sincera y cumplirlo. No es nada fácil mirar a nuestro alrededor y tener la intención sincera de amarlo todo.

Por esto nos cuesta tanto sanar.

Y aquí es donde entra la homeopatía.

La homeopatía nos acompaña en este proceso y nos facilita la comunicación con nuestro cuerpo. Básicamente, lo que hace es enviarle un primer mensaje al cuerpo para iniciar la comunicación y “romper el hielo”.

Una versión simplificada del mensaje que envía la homeopatía es el siguiente: hola cuerpo de _____. Te informo de que la persona que vive en ti tiene la intención de sanar. Aún no lo ve todo claro, pero se da cuenta de que tiene que cambiar de actitud y ser más amorosa con el mundo. Ya no hace falta que sigas manteniendo la enfermedad.

Cuando recibe este mensaje, el cuerpo se activa y se pone en disposición de detener la enfermedad. Pero antes de hacerlo del todo, se asegura de que el mensaje sea verdadero.

Para ello se gira y te mira a ti, y te pregunta: ¿es esto cierto? Me han dicho que la enfermedad ya no es necesaria porque has comprendido que tu esencia es el amor, y que a partir de ahora intentarás ser más amoroso con todo el mundo de forma sincera. ¿Es verdad?

Y tu respuesta a esta pregunta, no con tus palabras sino con tu actitud, lo determina todo.

La homeopatía te dará un impulso y activará la comunicación con tu cuerpo, pero al final la decisión es tuya.

La homeopatía no te forzará a sanar, de la misma manera que las ondas de radio no fuerzan a las radios a sonar.

Que suene o no la música, depende de ti.

Un abrazo,

Jan Anguita

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